Herramienta para que padres, madres y cuidadores enseñemos a nuestros hijos a tomar mejores elecciones y promover la cultura del cuidado y alimentación saludable

14 creencias populares sobre la alimentación de nuestros hijos

1. La comida de la casa no es tan sabrosa como la de los restaurantes.

 No necesariamente. Lo sabroso de una comida depende de la sazón con que se prepare. Condimentos naturales, caldos naturales, especias e ingredientes variados, dan los mismos resultados en el hogar o en cualquier restaurante. En el hogar se aprende a comer y los sabores de la casa permanecen para siempre en la memoria. Los niños aprenden a valorar olores, sabores y presentaciones en la mesa de la casa.

Los niños disfrutan y aprecian mucho más aquello en lo que colaboran activamente de manera que involucrarlos en la preparación de los alimentos es una alternativa importante.

2. La comida de la casa no nutre lo suficiente y hay que complementar con suplementos.

Falso. La comida de la casa puede ser tan nutritiva como queramos que sea. Es importante enseñarles a los hijos qué les hace bien y qué no. Cuando la alimentación incluye variedad de alimentos de todos los grupos y en las porciones adecuadas para la edad, no es necesario el consumo de suplementos. Todas las proteínas, vitaminas y minerales que necesita el cuerpo están en los alimentos naturales.

3. No tengo tiempo para ocuparme del tema de la alimentación de mis hijos porque trabajo mucho y estoy muy ocupado (a).

Falso. La alimentación y el bienestar de los niños y adolescentes es responsabilidad de todos. Aunque no seamos quienes preparamos los alimentos, podemos supervisar acompañando, dando información confiable y motivando a aquellas personas que nos apoyan para poner en práctica todas las guías de alimentación saludable que se deben crear en el hogar. Además, preparar una comida equilibrada y sabrosa no toma más de 30 minutos.

4. Si no le agrego azúcar u otro dulce o suficiente sal a sus alimentos no se los come. 

Falso. Se trata de educar el paladar. Los gustos pasan por la boca, pero se graban en el cerebro. Si aprendemos a comer con poca azúcar, sal o sin grasa, nos acostumbraremos a esos sabores. Igual si es al contrario. Debemos enseñar a los niños a tener criterio y conciencia de los azúcares y sales que se agregan. Cuando la sal o el azúcar están de más, ocultan los otros sabores. La mejor manera de cambiar la costumbre de los excesos de azúcar y sal es disminuyéndolas poco a poco, semana a semana, incluso mes a mes. Adicionalmente debemos informar a los hijos sobre las consecuencias que tiene el uso exagerado de estos aditivos, por ejemplo, más sal enferma el corazón porque las personas se vuelven hipertensas y más azúcar engorda y puede llevar a la diabetes.

Hoy en día se sabe que, si durante el primer año de vida el niño no está expuesto a consumo de azúcar y dulces, no desarrolla avidez por el dulce el resto de su vida.

5. Lo que coman en el colegio o la escuela está bien.

Falso. Siempre debemos preguntar ¿qué comieron? ¿Cómo se sienten con la comida que les dan?, y tener información de lo que compran para su lonchera o refrigerio en el colegio. Es necesario preguntar en el colegio qué y cómo están comiendo nuestros hijos. Esta información ayudará a hacer seguimiento a su alimentación y a detectar dificultades o trastornos como la anorexia o la bulimia. Los colegios y escuelas tienen la obligación de educar en la alimentación sana y de proveer alimentos que cuiden su salud.

6. Para mis hijos hay cosas más importantes que su alimentación.

Falso. Una buena salud siempre será lo más importante para la vida y los hábitos alimenticios son esenciales para asegurarla.

7. Si comen mucho estarán gorditos y fuertes / Si comen bastante proteína estarán mejor

Falso. Es común escuchar de muchos padres o abuelos que el niño o la niña gordito y cachetón está mejor nutrido. Eso no es verdad. Como tampoco es verdad que la delgadez extrema sea una buena señal. Los niños deben tener un peso adecuado a su talla y a su edad, el peso correcto. Cuando están creciendo, es igual de importante para los niños y las niñas ganar peso como ganar estatura. La estatura es una buena señal de que las proteínas que comen están siendo bien absorbidas por su cuerpo. No siempre tener un bajo peso para la estatura indica desnutrición, siempre que la estatura esté dentro lo que los médicos definen como saludable para la edad del niño. En muchos hogares se desea que los niños estén “gorditos”, sin embargo, hay etapas en donde los niños ganan más estatura que peso, por su actividad física o por los cambios normales cuando entran al período de la adolescencia. Es importante consultar nutricionistas que nos ayuden a determinar si nuestros hijos están bien de peso según su estatura.

Ofrecerles a los niños porciones grandes de proteína de origen animal, como la carne de res, pollo y pescado, aporta más grasa a la alimentación pues las carnes la tienen de manera natural, y esto no implica que van a estar mejor nutridos. Ningún exceso es bueno en la alimentación. La clave es lograr el equilibrio entre lo que se come y la energía que se gasta. Todo lo que se come y no se gasta se acumula para generar sobrepeso. No debemos quitar las harinas de la dieta de nuestros hijos pensado que con las carnes es suficiente pues también necesitamos de la energía de las harinas para vivir y, más aún, un niño que está en pleno crecimiento.

Recordemos que la obesidad se considera la enfermedad del siglo XXI. Se desarrolla cuando no hay equilibrio entre lo que comen las personas y la energía que gastan. La obesidad también lleva a otras enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, algunos tipos de cáncer, malestar en los huesos y músculos, esto último pues debido al exceso de peso, las piernas y la columna vertebral deben hacer un mayor esfuerzo para mantener la postura, lo cual nos incapacita para actividades cotidianas, entre otras enfermedades.

8. Si son vegetarianos se van a desnutrir

Falso. Es posible estar bien nutrido con una alimentación de tipo vegetariano; lo importante es investigar bien y preguntar a un profesional de la salud experto en el tema (nutricionista) para que nos oriente sobre cómo alimentarnos sanamente con el tipo de alimentación que escogimos.

9. La comida sana es desabrida y aburrida.

Falso. Varios de los ingredientes de la comida saludable tienen una gran variedad de color, sabor, texturas y consistencias que dan la oportunidad de jugar con ellas y hacerlas agradables y versátiles. Por ejemplo, las mezclas de algunos vegetales con frutas dan un sabor mixto agradable; los arroces con las semillas secas (ajonjolí o maní) o uvas pasas son una buena alternativa; las carnes con trozos de frutas son una excelente opción (por ejemplo el cerdo con trozos de piña o durazno); una hamburguesa de marca “mami” (hecha en casa) elaborada con carne baja en grasa con adición de lechuga y tomate u otros vegetales, incluso con una rodaja de piña, puede ser una opción interesante y saludable.

Cuando se quiere acompañar las comidas con una bebida, se recomienda optar por un jugo de fruta (preferiblemente natural, hecho en casa y sin azúcar) o un batido casero de frutas y/o con algunas verduras. Parte de la clave del éxito es ponerle un toque de creatividad.

10. Comer sano y fresco es más costoso que comer alimentos procesados.

Falso. Los productos procesados son más costosos que los naturales. Aunque dan más sensación de “llenura”, no conviene acostumbrar a los niños a quedar hasta reventar para que tomen mejores opciones en su alimentación. Cuando gastamos dinero en alimentación poco saludable, más adelante lamentaremos las consecuencias por los grandes gastos en medicinas y médicos; invertir en una alimentación sana de los niños, niñas y adolescentes, es pensar en adultos saludables. Es importante tomar decisiones saludables y aprovechar las opciones y posibilidades para diferentes gustos y costos disponibles en el mercado. Las decisiones saludables pueden convertirse en más económicas. La clave está en informarnos, comparar y preguntar para tomar las mejores decisiones. Por otro lado, cocinar en casa no sólo implica escoger ingredientes y preparaciones saludables, sino también aprender a ahorrar al preferir la cocina saludable en lugar de los pedidos telefónicos y las órdenes de productos preparados. La familia que cocina unida, come unida y eso ayuda a fortalecer los lazos familiares.

11. Para saber si mi hijo está bien alimentado necesito la asesoría de un experto.

No necesariamente. Si nuestros hijos tienen buen apetito, disfrutan de la comida, son alegres, tienen energía, son atentos, rinden en el colegio, y se relacionan bien con amigos y parientes, muy posiblemente están bien alimentados. Las mejores señales nos las da su cuerpo. También es importante tener en cuenta que ganar el peso y la estatura adecuados nos muestra un buen estado nutricional. Pero si notamos cambios en la actitud de los niños hacia la comida, inesperados cambios de comportamiento, menor rendimiento en el colegio o dificultad para construir relaciones con otras personas, por ejemplo, es recomendable buscar ayuda profesional con una consulta a través del servicio de salud (EPS). Lo más recomendable es tener al menos una consulta al año con el nutricionista (a través de la EPS en la cita de medicina general).

“Lo que es el apetito en relación con la comida, es el entusiasmo en relación con la vida” Bertrand Russell

12. Cocinar no es para nuestros hijos, solo para la mamá, la abuela o la empleada del servicio doméstico, ellos tienen que evolucionar.

Falso. Una de las mejores herramientas para que nuestros hijos sean personas independientes y seguras frente a diferentes situaciones de la vida es que aprendan a preparar su comida, sin diferencia entre hombres y mujeres. Que lo hagan muestra que son autónomos y además fortalecerá el proceso de educación alimentaria que han recibido de diferentes entornos como el escolar y el familiar. Cuando los hijos hacen parte del proceso de elaboración de la alimentación en el hogar, desarrollan habilidades de trabajo en equipo y cooperación.

13. ¿Es malo calentar la comida en el microondas? ¿Hay alguna opción rápida y sencilla para calentar las comidas que les mandamos a nuestros hijos desde casa?

La evidencia científica muestra que algunos componentes de la comida pueden alterarse cuando los metemos al microondas. Esto podría ser perjudicial para el ser humano a largo plazo.

El microondas es una herramienta rápida para algunos momentos. El horno o estufillas para calentar alimentos pueden ser más útiles. Los colegios deben buscar que sus servicios de alimentación tengan hornos industriales grandes para calentar los alimentos de todos los estudiantes.

14. ¿Las sopas son un buen alimento para los niños con sobrepeso? ¿Hay alguna forma de prepararlas para que sean saludables para esos niños?

La sopa es una tradición que viene desde nuestros ancestros. Puede ser que algunas tengan más calorías pero eso depende de los ingredientes que les pongamos, por ejemplo, cuando tienen exceso de harinas, aceites o grasas. Esto podemos controlarlo con el tamaño de las porciones del plato principal. Si vamos a darles sopa como acompañante del plato principal, es importante que la sopa sea clara. Otro punto importante es que las sopas aportan agua a nuestra la dieta, de cuyo consumo muchas veces los niños no son conscientes.

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