Herramienta para que padres, madres y cuidadores enseñemos a nuestros hijos a tomar mejores elecciones y promover la cultura del cuidado y alimentación saludable

¿Cómo debe ser la alimentación de nuestros hijos según su edad?

Dependiendo de la edad que tengamos, cada uno de nosotros necesita diferentes nutrientes y cantidades de ellos. Por esta razón debemos estar muy pendientes de lo que les damos de comer a nuestros hijos en crecimiento, pues sus cuerpos y necesidades están cambiando y debemos asegurarnos de darles lo que necesiten. La infancia es el momento en el que más podemos darles nuevos alimentos saludables y acostumbrarlos a ellos.

A medida que van creciendo debemos asegurarnos de que consuman alimentos que les den más energía, en especial los carbohidratos como los cereales, tubérculos, plátanos y alimentos producidos a partir de estos. La cantidad de proteína animal que les demos también es importante pues favorece su crecimiento: carnes de res, cerdo, aves, pescados, leche y sus derivados como queso, kumis, yogur o fuentes de proteína vegetal.

El Índice de Masa Corporal -IMC- es un indicador que nos puede ayudar a controlar que efectivamente les estemos dando la cantidad y la calidad de comida necesaria para su edad y tamaño. Este valor se puede consultar con el pediatra.

 A medida que los niños, niñas y adolescentes van creciendo tendrán más apetito: esto es normal y quiere decir que su cuerpo tiene la necesidad de crecer, es decir, de ganar peso y estirarse debido al aumento celular. Este proceso se detiene cuando llegamos a la adultez joven.

Las siguientes son las etapas más significativas:

 

  • Gestación. En esta etapa la información que se le da a la madre es definitiva, pues está alimentándose a sí misma y a su bebé y debe prepararse para la lactancia como alimento exclusivo del bebé durante sus primeros seis meses de vida. Está comprobado que la alimentación durante la gestación define los hábitos alimenticios del bebé y su salud futura, si es una madre que aumenta de peso de manera exagerada a futuro su hijo podrá desarrollar obesidad; si es selectiva con los alimentos y no come verduras seguramente el bebé tampoco tendrá ese gusto. Por eso es de vital importancia alimentarse bien en la gestación, aunque sin caer en la idea de que ella debe alimentarse por dos. De ahí la importancia que asista a los controles prenatales en su EPS y a las capacitaciones que se hacen para tal fin, en compañía de su pareja. La consulta con un especialista en nutrición puede orientar cada caso de forma individual.

  • Lactantes. (nacimiento a 2 años). Durante los primeros seis meses de vida la leche materna cubre todas las necesidades nutricionales del niño, incluyendo el agua, y no se debe complementar ni reemplazar con ningún tipo de otro alimento. A partir del sexto mes y poco a poco, se pueden empezar a dar diferentes tipos de alimentos hasta alcanzar toda la variedad de los grupos alimenticios en el primer año, sin suspender la lactancia. El orden de inicio de cada alimento debe ser orientado por el nutricionista o el pediatra. Es importante preparar y darle al bebé los alimentos en la consistencia adecuada según su edad y la aparición de sus dientes. En esta etapa su crecimiento es acelerado aunque no se debe exagerar con la cantidad de comida. Hay que asegurarse que el pequeño esté listo para consumir cada alimento, teniendo precaución con la aparición de alergias e intolerancias alimenticias. Al año de vida el niño debe comer lo mismo que come la familia.

  • Preescolares. (2 a 5 años). En esta etapa los niños deben comer solos, incluso algunos ya van a la guardería. Es momento importante para continuar formando hábitos sanos de alimentación. Padres, madres y cuidadores en general deben conocer las normas de alimentación de la guardería y saber si son similares a las normas que existen en la casa, y así mismo vigilar las prácticas de limpieza del lugar. El desayuno es esencial porque al despertar han pasado muchas horas desde la última comida. Debemos programar el desayuno con tiempo y sin afán. En esta etapa es importante estar pendientes de los cambios alimenticios que se puedan presentar debido a los nuevos entornos: del hogar a la escuela. Siempre será mejor preparar la lonchera en casa y verificar que el colegio o escuela cuente con un programa donde se suministren loncheras o refrigerios saludables.

  • Escolares. (6 a 11 años). En esta etapa los niños están más expuestos a la influencia de la publicidad de alimentos en los medios de comunicación, en especial de alimentos ultra-procesados o paquetes, bebidas azucaradas y comidas rápidas que son productos menos saludables, pero que para ellos resultan más atractivos. Durante esta etapa tienen mayor libertad pues ya pueden adquirir alimentos en la tienda escolar.
    En este punto el colegio o escuela cumplen un papel fundamental: si allí no se promueven los hábitos saludables, todos los esfuerzos de la casa serán en vano. Los centros educativos están en la obligación de dar una oferta alimentaria con opciones saludables, tanto en preparaciones como en las tiendas escolares. Puede ser una etapa complicada porque los niños comparan los alimentos que contienen las loncheras de sus compañeros o aquellos que compran o preparan en su establecimiento. Esa comparación puede generar confusiones y dificultades.

  • Adolescentes. (12 a 18 años). Es la etapa de los grandes cambios físicos, mentales y emocionales. La alimentación en esta etapa es clave: se deben consumir los alimentos que brindan nutrientes específicos como aporte de energía, para fortalecer huesos y músculos, para favorecer el desarrollo hormonal y para mantener el equilibrio en el metabolismo. Esta es la etapa donde los padres, profesores y cuidadores deben estar más atentos y cercanos para resolver inquietudes, pues es donde hay más riesgos de desarrollar trastornos psicológicos asociados con la alimentación como anorexia, bulimia y ortorexia. Todos estos trastornos se pueden prevenir formando hábitos de alimentación sanos desde la infancia, pero siempre estando muy atentos a los cambios de apetito y gustos por los alimentos, acompañándolos a comer y aclarando día a día las inquietudes respecto de su comida. Es una etapa en la que se debe tener mantener una constante comunicación, especialmente escuchando sus preguntas e inquietudes. Es probable que quieran cambiar su forma de alimentarse, como por ejemplo, llevar una alimentación de tipo vegetariano. Lo mejor en estos casos es ayudar para que las decisiones sean firmes y bien fundamentadas, incluso si eventualmente son contrarias a las de los padres. Es importante también controlar el consumo de productos como las bebidas energizantes que pueden generar dependencia (la promoción y venta de este tipo de bebidas en Colombia es ilegal para menores de 14 años). Es momento clave para mantener el refuerzo de cuidar la salud y el cuerpo a través de la alimentación.

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